Una historia…

Quiero contarles una historia.

Un joven de 18 años muere en una calle de Quito. Él circulaba en su bicicleta, de regreso del colegio con su mochila al hombro. Nadie sabe que significaba para él la bicicleta.

Su muerte -como muchas otras de ciclistas- no pasó inadvertida. Voraces cámaras, reporteros que viven de eso y curiosos no demoraron en aparecer. Lo que queda detrás: vidrios rotos, un bicicleta blanca -rechazada sabiamente por su madre-  y el dolor de sus seres queridos.

Después de contar esta historia estuve pensando mi muerte. Si es en bicicleta (o de cualquier forma) no quiero eventos en Facebook, afiches con marcas, ni gente en silencio. Quiero gente criticona, animales políticos motivados para luchar por lo que creen.

Lo que sigue: convencernos que más que “dignidad humana y memoria” la familia necesitará JUSTICIA. Como lo necesita la familia de Sebastián, Salomé, Vinicio, Pablo y María Cristina.

Nadie sabe qué significaba para él la bicicleta. Hasta saberlo hay que respetar la memoria, el dolor de su familia, su nombre y su recuerdo. 

Una historia…

¿Por qué voy en carro?

La respuesta más obvia y cruda es porque puedo y quiero, tal cual. En Quito, de la encuesta del Metro en el 2011, se puede inferir que el principal motivo de viaje en auto privado es para ir al trabajo.  Algo curioso es que en el tiempo que las personas están dentro del auto, lo transforman en un espacio personal -personalizado más bien-, como si fuese una extensión del dormitorio o la sala. Y así metidos en ese espacio personal se abstraen del mundo exterior, como lo describe Carlosfelipe Pardo en su blog. Regresando a los motivos por los que la gente usa el auto cotidianamente, lo pueden hacer porque sus recursos económicos o los de su familia se lo permiten, y también porque hay ciertos códigos sociales y voluntades de consumo creadas.

Hay muchas historias detrás del uso del auto privado. La de madres (unos pocos padres) que deben llevar a sus hijos a la escuela, hacer las compras cotidianas y atender las labores del hogar, personas que cruzan la ciudad entera o los valles porque es el único trabajo que pueden conseguir, por estudios universitarios y algunas más. Pero todas estas historias se conectan, porque tienen los recursos económicos suficientes para hacerlo, es decir, pueden pagar los costos por: gasolina, peajes, mantenimiento, matrícula, licencias de conducir y parqueaderos. Que por cierto, no cubren el costo de todas las externalidades negativas derivadas de estos viajes; algunos son: ambientales, por accidentes de tránsito, subisidio a la gasolina, mantenimiento de infraestructura, y más. En otras palabras la sociedad SUBSIDIA a los autohabientes. Pero a primera vista puede parecer que si se encarece el costo generalizado de moverse en auto, la gente dejará de hacerlo. En realidad, si hay disminuciones, pero cierta evidencia indica que la gente simplemente hace menos viajes, especialmente, de placer u ocio fuera de horas pico.  Por otra parte ciertos estudios indican que el elemento disuasivo más efectivo para dejar el auto en casa, es el tiempo de viaje. Es decir si a pie, en bicicleta o transporte público es menor el tiempo de viaje hay más posibilidades que la gente cambie de modo.

Así también, hay motivaciones emocionales que llevan a pensar que tener auto proporciona cierto status, en el siglo XXI sigue siendo cierto . Prueba de ello es el tradicional círculo vicioso de trabajas-te enduedas-compras auto-trabajas y así hasta tener el mejor modelo que puedas pagar. Las redes sociales pueden ser un excelente monitor de esta realidad, muchos se toman fotos con sus autos, en todo tipo de situaciones y algunos otros postean como foto de portada el vehículo de sus sueños. Existe un programa inglés llamado “Top Gear”, en el cual se prueban autos de todo tipo y generan un culto a este, del cual las multinacionales dueñas de las marcas se regocijan. Pero un ejemplo criollo de esto es el masaje dominguero que muchos hombres (unas pocas mujeres) dan a sus vehículos, con baño de espuma y almoral (en inglés armor all) incluido. Esta glorificación al auto nos ha hecho creer que este es un elemento indispensable e importante en nuestras vidas cotidianas. Incluso, gente que no tiene auto ve con malos ojos las medidas restrictivas al uso cotidiano de este. Y desde esta perspectiva se ha planificado el destino de la mayoría de ciudades, buscando una “modernidad” que resultó ilusoria.

Con todo esto no quiero decir que no se deba hacer nada frente a la congestión o a los problemas que conlleva usar el auto. Pero, la congestión como tal, es solo la punta visible del problema subyacente; contaminación del aire y auditiva, uso del espacio público y tiempo de retraso para usuarios de transporte público, son asuntos que hay que solucionarlos urgentemente. Por ello, las estrategias contemporáneas de la planificación urbana, deben estar enfocadas en reducir las brechas de presupuesto entre las “inversiones” para usuarios de vehículos privados y la mayoría de gente que ni siquiera posee uno. Después, repartir el espacio de forma justa, haciendo que calles barriales que sirven de paso o atajo para autohabientes se conviertan en zonas seguras con espacios deportivos, facilidades para la bici o infraestructura que reconstruya tejido social. Por otra parte, trabajar en la cabeza de la gente (formar un nuevo criterio), para que la admiración y consideración que le tenemos al auto termine. Como dice Ramiro Diez con algo de enojo: “Quienes deben dormir en la calle son los autos, no los niños”.

¿Por qué voy en carro?

Ahora, ¿Por qué la bici?

El amplio campo de la sicología es importante para entender algunas decisiones, comportamientos o actitudes del ser humano. Todos los días manifestamos nuestras conductas (actuamos) sin detenernos a pensar por qué.  Pero a pesar del desarrollo tecnológico que ha alcanzado la sociedad, ni esta disciplina ni otras, pueden aún  explicar algunos comportamientos y en general el funcionamiento del cerebro humano. Extrapolando estos conceptos, el estudio del comportamiento también nos puede ayudar a entender la elección del modo de transporte. Así que hablemos de por qué elegimos la bici.

¿Por qué compramos lo que compramos? ¿Por qué prefieres el azul y no el negro o el naranja? Si no pudiste responder claramente estas preguntas, es porque los comportamientos en general tienen una serie de influencias.  De la misma manera en la movilidad urbana (conjunto de desplazamientos en un territorio),  el modo de transporte se elige con base en intuiciones, actitudes, emociones, razonamientos, etc. Por ejemplo, manejar un vehículo genera emociones variadas; que van de la sensación de poder a la adrenalina por la velocidad y el riesgo de morir (literal). Así como cuando vas en una montaña rusa. De la misma manera en la bici hay una sensación de libertad incomparable – comentario sesgado lo sé-  ya que dispones de tu tiempo y puedes cambiar fácilmente de rumbo si lo decides. Y por qué no decirlo, se siente bien cuando pasas una fila de carros enredados unos con otros en la congestión, claro unos lo hacen de forma más “cool” que otros.

cyclist cool

Imagen de internet

Existen algunas teorías al respecto de cómo los humanos pasan de una idea a la conducta, pero de manera ilustrativa tomemos la teoría la conducta planeada (Icek Ajzen). Esta relaciona algunos factores como las creencias, normas sociales, actitudes, autoconfianza con el paso de la intención a la acción. En el caso de la bici, tan importante como tener la autoconfianza de tus habilidades sobre esta, puede ser lo que tus seres queridos piensan acerca de que montes bici. Pero también podría influir tu actitud hacia el acto de montar bici. Por ejemplo, si tienes vocación “ambientalista” y crees que el bien común es más fuerte que la comodidad de ir sentado en un vehículo. Para muchos este factor es mucho más importante que el riesgo que puede implicar montar bici en la ciudad o la incomodidad de llegar ligeramente despeinad@.

Adicionalmente, hay que decir que la publicidad juega un papel importante para nuestras decisiones de consumo (movilidad). Obviamente, no en todos los casos pero definitivamente hay influencia. Para muestra un click https://www.youtube.com/watch?v=E6_LDxL43qI. Si se mira con atención, en este spot, lo que se está vendiendo no es solamente una máquina potente, que te lleva de un lado al otro, sino emociones. Emociones que se quedan grabadas a lo largo del día, como cuando te besas con alguien y pasas todo el día con la sensación en tu boca, mmmmm…. (recuerden el blog se llama pornografía en bicicleta). Mas de uno no va a querer perderse estas emociones, por eso no escogen ni escogerán la bicicleta. O talvez haya una forma alternativa como está https://www.youtube.com/watch?v=xxMnxTZ6UxU.

Sin duda hay muchas más razones por las cuales alguien elige a la bici como su modo de transporte. Pero entender estos pequeños y diversos motivos, puede por ejemplo conducir al diseño de estrategias exitosas para la promoción de la caminata o el uso de la bici de forma masiva. Publicidades tan bien logradas como la de BMW, programas de bici-entrenamiento basado en habilidades y destrezas para que la gente gane autoconfianza, cambiar el concepto del “ciclista” o “biciusuario en el imaginario colectivo pueden convertirse en  nuevos retos y al mismo tiempo soluciones para las ciudades modernas.

Ahora, ¿Por qué la bici?

¿Por qué no?

Elly Blue, escritora norteamericana publicó en 2013 “Bikenomics: How Bicycling Can Save the Economy”. Este libro nos cuenta como las bicis (lo están haciendo) pueden salvar la economía. Definitivamente lo van a seguir haciendo y va a ser muy necesario seguir hablando y escribiendo de la relación entre la bici y la economía pero también de la bici y la política, equidad, accesibilidad, género y ¿por qué no?, un poquito de amor en bici.

Por otra parte, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, tiene su blog llamado Economía en Bicicleta y escribe de todo menos de la bici. Entonces, ¿por qué alguien no puede tener su blog Pornografía en Bicicleta? Lo único que pude encontrar en el blog de Rafael, que está relacionado a la bici, fue el antiestético logo y las fotos júzguenlas ustedes. (http://www.economiaenbicicleta.com/)

Esto me lleva a pensar que la bicicleta es una máquina tan útil y versátil que los que la usan, deben hacerlo de la mejor manera posible. Incluso los que la usan para sus campañas electorales y blogs. Para que no les pase lo que al presidente Santos de Colombia. (https://www.youtube.com/watch?v=8jLhJDStF5A)

No es un hecho menor, que en la región, cada vez más existan presidentes subiéndose  a la bicicleta e incluso que la usen para sus campañas electorales. Este uso y desuso hace que todos los que sentimos afinidad con la bicicleta, en realidad estamos enamorados de ella, nos preguntemos ¿cuál es el impacto en la sociedad de este uso de la bici? No podemos correr el riesgo de que políticos de oposición y la sociedad a veces polarizada en que vivimos, adquieran una animadversión a esta. (Video campaña presidencial Enrique Peñalosa – Colombia – https://www.youtube.com/watch?v=4Y0j8dt92Vs)

Hay que montar bici y hay que hacerlo bien. Para esto hay que tener conocimiento (ley de tránsito), habilidades (frenado emergencia, uso de los cambios), ser visibles (usar ropa visible, luces comportamiento asertivo) y siempre estar atentos al entorno (ciclistas, peatones, semáforo, puertas, bache, perro). De igual manera podemos hacerlo cuando estamos intentando que la bici se inserte en la sociedad y también cuando nuestros políticos la “usan”. Debemos tener conocimiento de sus ideas/intenciones, ser hábiles para comunicarnos con ellos y entre nosotros, demostrar que no somos pocos e identificar el entorno. Con este blog intentaré compartirles información e ideas, a veces de manera científico-técnica y otras desde la cotidianidad para que tod@s podamos (ab)usar la bici.

¿Por qué no?